La construcción ha entrado en una nueva era en la que los métodos tradicionales de mampostería y hormigón ya no son los únicos a los que se recurren para levantar un inmueble, especialmente cuando se trata de encontrar soluciones que satisfagan las necesidades contemporáneas de eficiencia, rapidez y sostenibilidad.
Por ejemplo, un método constructivo en auge y que cada vez gana más terreno tanto en obras residenciales como en proyectos comerciales e industriales es la construcción steel framing.
Más allá de una simple alternativa, representa una evolución metodológica capaz de ofrecer soluciones estructurales robustas, flexibles y, sobre todo, más respetuosas con el entorno. Pero ¿qué es exactamente y por qué se considera una opción relevante en la construcción actual?
¿Qué es la construcción steel framing y en qué consiste?
El término steel framing (traducido literalmente como “estructura de acero”) describe un sistema constructivo basado en perfiles de acero galvanizado como principal elemento estructural.
Estos perfiles se ensamblan para formar una estructura portante ligera, que funciona como un esqueleto rígido capaz de soportar cargas verticales y horizontales. Sobre esta estructura se colocan paneles, aislamientos térmicos y acústicos, revestimientos interiores y exteriores, creando un conjunto completo y funcional.
A diferencia de las técnicas tradicionales —que utilizan bloques de hormigón, ladrillos o muros de carga— el steel framing produce edificaciones mediante la unión de elementos prefabricados que se montan en obra con gran precisión.
Los perfiles se cortan y perforan previamente, lo que permite un montaje rápido y con menor margen de error humano. El acero utilizado está protegido contra la corrosión mediante galvanizado, lo que garantiza durabilidad y resistencia frente a agentes ambientales.
Ventajas generales del steel framing
Podemos hablar de tres ventajas generales del steel framing:
1.- Rapidez de ejecución: Al tratarse de componentes prefabricados y estandarizados, los tiempos de montaje en obra se reducen considerablemente en comparación con procesos tradicionales. Esto se traduce en menor necesidad de mano de obra y en plazos de entrega más ajustados.
2.- Precisión y calidad constructiva: Al fabricarse en entornos controlados, los elementos cumplen tolerancias estrictas y esto se traduce en un ensamblaje más limpio y menos propenso a defectos. Además, la flexibilidad en el diseño permite adaptarse a distintos estilos arquitectónicos sin comprometer la eficiencia estructural.
3.- Excelentes prestaciones térmicas y acústicas: Gracias a la posibilidad de incorporar aislamientos de alto rendimiento entre los perfiles. Esto no solo mejora el confort interior, sino que también contribuye a una mayor eficiencia energética del edificio a lo largo de su vida útil.
Ventajas en términos medioambientales y de sostenibilidad
Pero si hoy te hablamos de esta nueva técnica de construcción es porque el steel framing se distingue especialmente por su enfoque medioambiental. Construir a partir de esqueletos de acero resulta mucho más respetuoso y sostenible como vas a ver:
El acero es un material 100% reciclable sin pérdida de sus propiedades mecánicas. Esto significa que, al final de la vida útil de un edificio, los perfiles pueden ser recuperados y reincorporados en nuevos ciclos productivos, reduciendo la extracción de materias primas y la generación de residuos y contribuyendo a la construcción circular.
La construcción con steel framing también minimiza el desperdicio de material en obra. Los componentes prefabricados se calculan y se producen según necesidades y con las medidas exactas, lo que evita grandes cantidades de restos sobrantes que, en sistemas convencionales, suelen terminar como residuos.
Desde la perspectiva energética, la ligereza del sistema reduce la necesidad de equipos pesados y consumos asociados durante la fase de construcción. Especialmente se reduce la necesidad de energía para el transporte y el montaje, lo que se traduce en una reducción de la huella de carbono del proyecto.
Además, la capacidad de integrar aislamientos eficientes favorece edificios con menores demandas de calefacción y refrigeración. Esto tiene un impacto directo en la reducción del consumo energético durante la vida útil de la edificación, alineándose con los actuales objetivos de eficiencia y reducción de emisiones de los estándares ambientales.
Por último, al promover procesos más limpios y controlados fuera de obra, el steel framing contribuye a un entorno de construcción con menos polvo, menos ruido y menos perturbación del sitio, aspectos que también forman parte de una construcción más sostenible y responsable.







