30 junio 2026

Tipos de humedades que pueden surgir en un inmueble y la forma más sostenible de solucionarlas

La presencia de humedad en un inmueble constituye una de las patologías constructivas más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las que mayores consecuencias puede tener sobre la estabilidad y durabilidad del edificio, la eficiencia energética y la salubridad de los espacios interiores.

Aunque en muchas ocasiones las primeras señales son meramente estéticas, como manchas oscuras, desconchones de pintura o aparición de moho, la humedad suele ser el síntoma visible de un problema estructural que afecta a la envolvente del edificio o a sus sistemas constructivos.

Cuando no se identifica correctamente el origen de la humedad, es habitual recurrir a soluciones superficiales. Sin embargo, estas actuaciones únicamente ocultan temporalmente el problema, que termina reapareciendo al cabo de poco tiempo. Por ello, el primer paso para garantizar una vivienda sana consiste en diagnosticar con precisión los tipos de humedades existentes y aplicar un tratamiento específico.

Principales tipos de humedades en una vivienda

Las humedades pueden clasificarse en tres grandes categorías, cada una con causas y mecanismos de aparición diferentes.

1.- Humedad por capilaridad

La humedad por capilaridad se produce cuando el agua presente en el terreno asciende a través de los materiales porosos de la cimentación y los muros mediante el fenómeno físico de la capilaridad. 

Es especialmente habitual en edificios antiguos, sobre todo en plantas bajas, sótanos, garajes, trasteros… o en construcciones cuya impermeabilización horizontal resulta inexistente o ha perdido su eficacia con los años.

Los síntomas más característicos son manchas que aparecen en la parte inferior de las paredes, desprendimiento de revestimientos, eflorescencias salinas y deterioro progresivo de morteros y pinturas. Si no se actúa, el agua continúa transportando sales minerales que cristalizan en el interior de los materiales, acelerando su degradación.

2.- Humedad por filtración

Las humedades por filtración constituyen otro de los principales tipos de humedades y tienen su origen en la entrada de agua desde el exterior debido a defectos en la impermeabilización de cubiertas, fachadas, terrazas o muros enterrados. También pueden deberse a fisuras, juntas deterioradas o fallos en los sistemas de evacuación de aguas pluviales.

En este caso, las manchas suelen aparecer tras episodios de lluvia intensa o de forma localizada en puntos concretos del edificio. Además del deterioro de acabados interiores, una filtración persistente puede afectar a elementos estructurales y favorecer la aparición de microorganismos.

3.- Humedad por condensación

La condensación aparece cuando el vapor de agua contenido en el aire entra en contacto con superficies cuya temperatura es inferior al punto de rocío. Este fenómeno suele producirse en viviendas con escasa ventilación, elevado nivel de humedad ambiental o aislamiento térmico insuficiente.

Es frecuente observar gotas de agua en ventanas, esquinas frías, armarios empotrados y paredes orientadas al norte. La consecuencia más habitual es la proliferación de mohos, que además de deteriorar los materiales pueden afectar negativamente a la calidad del aire interior.

Las soluciones más sostenibles para eliminar las humedades

La sostenibilidad en la rehabilitación de edificios no consiste únicamente en emplear materiales respetuosos con el medioambiente, sino también en aplicar soluciones duraderas que reduzcan el consumo de recursos, eviten reparaciones repetitivas y mejoren el comportamiento energético del inmueble.

1.- En el caso de la humedad por capilaridad

Una de las soluciones más eficaces y sostenibles consiste en crear una barrera horizontal que impida el ascenso del agua desde el terreno. Para ello pueden utilizarse sistemas de inyección de resinas hidrófugas que forman una barrera impermeable dentro del propio muro, minimizando las demoliciones y prolongando la vida útil de la construcción. 

Una vez eliminado el origen del problema, resulta recomendable emplear morteros deshumidificantes y revestimientos transpirables que faciliten la evaporación de la humedad residual sin impedir la respiración natural de los cerramientos.

2.- En humedades por filtración

En estos tipos de humedades, la actuación debe centrarse en restaurar la estanqueidad de la envolvente mediante la reparación de cubiertas, fachadas o terrazas y la utilización de sistemas impermeabilizantes de elevada durabilidad. 

Del mismo modo, mantener limpios canalones y bajantes y reparar pequeñas fisuras antes de que evolucionen reduce tanto el consumo de materiales como la necesidad de intervenciones de mayor envergadura.

3.- Cuando son humedades por condensación 

La medida más sostenible consiste en mejorar las condiciones higrotérmicas de la vivienda. Incrementar la ventilación natural o incorporar sistemas de ventilación mecánica controlada permite renovar el aire interior y reducir el exceso de vapor de agua sin recurrir continuamente a deshumidificadores de elevado consumo eléctrico. 

Paralelamente, mejorar el aislamiento térmico de fachadas, cubiertas o ventanas disminuye la aparición de superficies frías donde pueda condensarse la humedad y reduce las necesidades energéticas de calefacción y refrigeración.

Conclusión

Las humedades no constituyen un problema único, sino un conjunto de patologías con causas muy diferentes que requieren diagnósticos específicos y soluciones adaptadas a cada caso. Identificar correctamente los tipos de humedades posibles que puede tener un inmueble resulta imprescindible para garantizar la eficacia de cualquier intervención.

Desde una perspectiva de sostenibilidad, las actuaciones más recomendables son aquellas que eliminan la causa del problema en lugar de ocultar sus síntomas, prolongan la vida útil de los materiales existentes y contribuyen a mejorar la eficiencia energética. 

De este modo, además de conservar el inmueble en mejores condiciones, se obtiene una vivienda más saludable, confortable y preparada para mantener unas condiciones óptimas durante muchos años con un menor impacto ambiental.